Mi esperanza caprichosa, siempre ilusa, otra veces niña pero nunca sola.
Aprender a vivir en ocasiones duele. Es un inmenso dolor cuando los golpes llegan a ti… Es como cuando el mar arrasa con las rocas…
Debo aceptarlo muchas veces he querido ser como esa roca, que aunque tiene múltiples heridas que el mar ha provocado sigue allí, sin destruirse porque el material con el que está hecha es tan resistente a cualquier ola.
Ser como rocas que no sienten tan sólo resisten, pero regreso y digo soy un humana, Dios nos dio la capacidad del dolor, del sentir y del vivir esos golpes, porque es precisamente lo que construye el amor a la vida.
¿A poco creías que el amor a la vida es sólo cuando el dolor se esconde y sólo ves alegría?
La maravilla del amor está también en el dolor.
No pretendas ser como esa roca que pareciera que no le afectan los golpes de la vida, no eres esa roca. El intentar serlo es como dejar de lado el ser humano que realmente eres, es dejar de lado la sensibilidad, el dolor y sobre todo el AMOR.
Vive cada golpe, es cierto a nadie le gusta, nunca estamos preparados cuando llegan, pero cuando pasan dejan en ti los mayores aprendizajes de tu vida, que no sólo te hacen mejor persona sino que te dan la fortaleza para seguir tu camino.
Desarrollar amor por la vida que tengo es mantener un brillo de esperanza. Esperar lo mejor pero estar preparada para enfrentar lo que sea y pase lo que pase continuar amando la vida porque lo vale, porque esa fuerza interior es lo que te lleva a la felicidad.